La solución estructural es construir la R.F.A. libre de peaje directo y sin costo presupuestario para el Estado. Será financiada con inversión privada que se recuperará mediante una Tasa Vial (user's fee) a abonarse junto con el combustible a partir de la inauguración de cada tramo. Dos centavos y medio de peso por litro cubren los costos totales de 1.000 km. de nuevas autopistas. El tributo será recaudado por las petroleras y entregado directamente a los inversores para evitar desvíos de fondos.
La R.F.A. además de disminuir drásticamente la siniestralidad, reducirá los fletes un 20 % y el tiempo de viaje un 30 %. Integrará las economías regionales y las provincias periféricas brindando óptima conectividad con los países limítrofes. Su rentabilidad social es del 29 % anual.
Las 23 provincias argentinas han apoyado en forma unánime este proyecto en la Declaración de Puerto Deseado, Santa Cruz (Resolución 7/98 del Consejo Interprovincial de Ministros de Obras Públicas).
La carretera es parte inescindible del binomio del transporte y tiene una influencia decisiva en la siniestralidad: siete de cada ocho muertes son evitables transformando las Rutas de la Muerte en autopistas inteligentes.

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